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Inicio Historia de Chile / Segundo periodo: La creación de una nación (1810-1883) / Período 1830 - 1861

Historia de Chile: Segundo periodo: La creación de una nación (1810-1883).

Período 1830 - 1861.

        
Portales y su Ideología:

A partir de la batalla de Lircay, en el gobierno chileno coexistir√°n durante tres d√©cadas diversas facciones, de inspiraci√≥n muy diversa, como aut√©nticos pelucones (arist√≥cratas y conservadores), O´higginistas, Carrerinos, liberales moderados, etc. Los un√≠a una especie de fastidio frente al desorden y el deseo de dar al pa√≠s una organizaci√≥n s√≥lida, un gobierno estable y un progreso cultural y econ√≥mico que se ven√≠an buscando desde la √©poca de la Independencia. No obstante las diferencias ideol√≥gicas entre ellos, se un√≠an en torno a los prop√≥sitos y a grandes figuras, como la de don Diego Portales. Los principales lineamientos de su pensamiento fueron:
  • El concepto del orden: Portales era un convencido que el fundamento de la organizaci√≥n republicana era el orden, a√ļn restringiendo la libertad. √Čl cre√≠a que √©sta, sin el saludable contrapeso del orden, se convert√≠a en anarqu√≠a. Su idea respecto del orden se ampliaba al √°mbito social. Para Portales, la clase dirigente, poseedora de la riqueza, la influencia y la cultura, estaba naturalmente llamada a gobernar el pa√≠s, dado el escaso desarrollo que alcanzaban entonces los sectores medios.
  • El principio de autoridad: Consideraba necesaria una autoridad fuerte con las m√°s amplias atribuciones constitucionales. Esto porque se restauraba la majestad de la autoridad ejecutiva, pero bajo formas republicanas; y porque la situaci√≥n del pa√≠s exig√≠a una autoridad fuerte, capaz de imponer la ley que es el escudo protector de los derechos del ciudadano com√ļn. Pero Portales pensaba que esta fuerte autoridad deb√≠a ser provisoria, hasta que la cultura c√≠vica y la estabilidad del pa√≠s permitieran el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos.
  • La impersonalidad y probidad de los cargos: Uno de los grandes peligros para la estabilidad republicana era la corrupci√≥n y personalizaci√≥n de las funciones del Estado, de lo que la historia colonial y la Independencia nos daban mil ejemplos. √Čl pensaba que la estabilidad republicana s√≥lo estar√≠a garantizada cuando la lealtad de los ciudadanos y los funcionarios del Estado fuera a las Instituciones y no a tal o cual persona; el ministro recordaba los profundos da√Īos que hab√≠a ocasionado en el pasado la lucha entre Carrerinos y O´Higginistas. El sue√Īo Portaliano fue que las Instituciones llegaran a funcionar por s√≠ solas, independiente de qu√© personas las integraran. Igualmente, era fundamental que quienes trabajaban en el servicio p√ļblico comprendieran que hab√≠an sido distinguidos con el honor de servir a la naci√≥n. Los funcionarios del Estado, en la concepci√≥n Portaliana, deb√≠an ser modelos de virtud, templanza y servicio, esto es, ejemplos para los dem√°s ciudadanos.
  • La necesidad de la existencia de una oposici√≥n: Portales cre√≠a en la necesidad de la existencia de una oposici√≥n, que obligase al gobierno a actuar en el sentido del bien p√ļblico.
  • La subordinaci√≥n de las Fuerzas Armadas al poder leg√≠timamente constituido: Uno de los mayores problemas que debieron afrontar las nuevas rep√ļblicas americanas fue el caudillismo militar, siendo frecuentes las sublevaciones de cuerpos del Ej√©rcito, muchas veces seducidos por los propios civiles. Por eso, aparte de depurar sus filas, incentiv√≥ en la ciudadan√≠a la creencia de que el Ej√©rcito deb√≠a ser obediente al poder pol√≠tico, por la simple raz√≥n de que su exclusivo derecho al uso de la fuerza armada lo tornaba un elemento desequilibrante en la vida nacional.
  • La desconfianza de la doctrina Monroe: Portales no tem√≠a a los extranjeros: √©l cre√≠a que el aporte de los extranjeros a la naci√≥n pod√≠a ser beneficioso, siempre que existiera respeto entre iguales. Pero tem√≠a que la preocupaci√≥n demostrada por Estados Unidos (doctrina Monroe) y naciones de Europa, podr√≠a ser preludio de una nueva dominaci√≥n extranjera.

Las ideas expuestas triunfaron, no sólo porque representaban el pensamiento de Portales, sino que coincidían, en gran medida, con el pensamiento de la clase dirigente, que buscaba su institucionalización.

La constitución política de 1833.

Restablecido el orden, Jos√© Joaqu√≠n Prieto se aboc√≥ a la tarea de organizar institucionalmente la Rep√ļblica. Coincidente con las ideas de la √©poca, crey√≥ que deb√≠a elaborarse una Constituci√≥n que fuera adecuada a la realidad del pa√≠s, la que se promulg√≥ el 25 de mayo de 1833.
Los redactores de la Constituci√≥n, encabezados por Mariano Ega√Īa y Manuel Jos√© Gandarillas, coincidieron en que la democracia plena era incompatible con la realidad del pa√≠s, falto de tradici√≥n y cultura c√≠vica. La Carta instaur√≥ un r√©gimen legal en el que los poderes del Estado estaban entrelazados para no poder actuar en forma independiente, sino cooperando en la b√ļsqueda del bien com√ļn. 

    • Forma de gobierno: un sistema popular representativo; la soberan√≠a reside esencialmente en la naci√≥n, la cual delega su ejercicio en las autoridades que establece la Constituci√≥n.
    • Religi√≥n: la religi√≥n de Chile era la Cat√≥lica, Apost√≥lica y Romana, “con exclusi√≥n del ejercicio p√ļblico de cualquier otra”.
    • Derecho de sufragio: “Los chilenos que habiendo cumplido 25 a√Īos de edad, si son solteros, y 21, si son casados, y sabiendo leer y escribir cumplieran con algunos de estos requisitos: 1º Una propiedad inmueble, o un capital invertido en alguna especie de giro o industria, o 2º El ejercicio de una industria o arte o el goce de alg√ļn empleo, renta o usufructo, eran ciudadanos con derecho a sufragio”. Con lo cual se consagraba el voto censitario (en ning√ļn pa√≠s del mundo exist√≠a el sufragio universal), sistema que permit√≠a s√≥lo a algunos ciudadanos el derecho a voto. Adem√°s establec√≠a los principios de igualdad ante la ley, inviolabilidad de la propiedad, as√≠ como el derecho de petici√≥n y de publicar sin censura previa.

 El Poder Ejecutivo:

Estaba en manos del Presidente de la Rep√ļblica quien administra el Estado y era jefe supremo de la Naci√≥n. Sus funciones duraban cinco a√Īos pudiendo ser reelegido para el per√≠odo siguiente. Su elecci√≥n reca√≠a en los “electores” que para estos efectos “los pueblos” nombraban en votaci√≥n directa.

Eran obligaciones del Presidente concurrir a la formaci√≥n de leyes, sancionarlas y promulgarlas, velar sobre la “pronta y cumplida administraci√≥n de justicia”, prorrogar las sesiones ordinarias del Congreso y convocarlo a sesiones extraordinarias, nombrar y remover a su voluntad a los ministros, consejeros de Estado, agentes exteriores, nombrar los magistrados de los tribunales superiores de Justicia, declarar estado de sitio, etc. Adem√°s detentaba el Derecho de Patronato.

El Poder Legislativo:

Residía en el Congreso Nacional compuesto por dos Cámaras. La de Diputados, que se elegía en votación directa, en proporción a la población, y el Senado, compuesto por veinte miembros, elegidos en forma indirecta por electores especiales.

Entre las atribuciones del Congreso se contaba la de dictar las “leyes peri√≥dicas”, que eran la de contribuciones (impuestos), la de presupuestos, y la de fijar las fuerzas de mar y tierra. (Posteriormente, el abuso de esta facultad fue llevando al pa√≠s hacia el r√©gimen pseudoparlamentario).

El Poder Judicial:

La administraci√≥n de la justicia pertenec√≠a exclusivamente a los Tribunales establecidos por ley. Se organiz√≥ un Tribunal Supremo de Justicia y se garantiz√≥ la inamovilidad y responsabilidad de los jueces. El nombramiento de los magistrados correspond√≠a al Presidente de la Rep√ļblica.

Los gobiernos de la época y la hegemonía conservadora:

El sistema de gobierno imperante entre 1830 y 1861 en Chile, se caracteriz√≥ por entregar al Presidente amplios poderes, haci√©ndolo asumir como “Jefe de Estado” y “Jefe de Gobierno”. Pose√≠a amplias atribuciones, como, por ejemplo, la posibilidad de ser reelecto para gobernar por dos per√≠odos consecutivos: de all√≠ que hablemos de “decenios”. Los tres primeros corresponden a esta etapa: Jos√© Joaqu√≠n Prieto Vial (1831-1841), Manuel Bulnes Prieto (1841-1851) y Manuel Montt Torres (1851-1861). Adem√°s de las disposiciones constitucionales, una serie de pr√°cticas fortalecieron a√ļn m√°s el poder del Presidente, por ejemplo, la intervenci√≥n electoral que permite al Presidente asegurar que el candidato propuesto por √©l ganar√° las elecciones parlamentarias o, incluso, las presidenciales. Sol√≠an llamarle el “gran elector”.

Durante las d√©cadas del peluconismo tendi√≥ a existir un solo grupo pol√≠tico, el de gobierno, sin una oposici√≥n clara. Esta tendencia unipartidista fue posible por el desplazamiento de los liberales extremos de la escena pol√≠tica, ocurrido tras su derrota militar y pol√≠tica de 1830 y porque a partir del gobierno del Presidente Gral. Don Manuel Bulnes, los liberales fueron admitidos en importantes cargos de gobierno: ministros, intendentes, parlamentarios, de modo que el gobierno era esencialmente nacional, y la oposici√≥n era a las pol√≠ticas de ciertos ministros. (Hay aqu√≠ ciertos elementos que podr√≠an considerarse un antecedente remoto –eso nada m√°s del parlamentarismo).

Progresivamente, sin embargo, se fueron perfilando diversas tendencias pol√≠ticas, es decir, conjuntos de ideas afines inclinadas hacia un objetivo com√ļn, que sirvieron de base para la conformaci√≥n de distintos bandos pol√≠ticos, aunque no siempre desarrollaban una claridad doctrinaria ni un programa articulado de gobierno, que los impulsase a alcanzar el poder, como ocurrir√≠a m√°s adelante con los partidos pol√≠ticos. A lo largo del siglo XIX es posible observar cambios en el sistema pol√≠tico chileno, que fueron haci√©ndolo m√°s complejo, debido a la incorporaci√≥n paulatina de otros sectores sociales y a la mayor amplitud de las ideas pol√≠ticas. La misma Constituci√≥n de 1833, que otorgaba amplias atribuciones al ejecutivo, brindaba tambi√©n al legislativo algunas herramientas de control.
Estas prerrogativas, sin embargo, no fueron muy utilizadas durante los treinta primeros a√Īos de vida republicana. El debilitamiento de la hegemon√≠a conservadora ante la expansi√≥n de las ideas liberales, as√≠ como la necesidad de dar curso y resoluci√≥n a nuevos y crecientes conflictos entre conservadores y liberales, hizo que el sistema pol√≠tico evolucionara hacia formas de gobierno m√°s negociadas. Las diferencias entre estos grupos involucraban principalmente temas val√≥ricos o religiosos, los que influ√≠an en sus posturas pol√≠ticas. El liberalismo planteaba que los derechos y libertades de los individuos eran inviolables, debido a que la plena manifestaci√≥n de la voluntad de cada cual era fuente principal para el bienestar colectivo. Las ideas liberales establec√≠an, entonces, que ante una mayor cuota de libertades individuales, se podr√≠a acceder a la prosperidad y bienestar colectivo. En el campo econ√≥mico, el bienestar vendr√≠a de la mano de los propios consumidores y productores quienes decidir√°n qu√©, c√≥mo y para qui√©n producir. En materia cultural tambi√©n debiera prevalecer la plena libertad, as√≠ cada cual elegir√≠a qu√© leer, como comportarse y en qu√© creer. Hacia mediados del siglo XIX estas ideas tomaron fuerza en nuestro pa√≠s, llegando a ser mayoritarias entre la elite social y cultural. La presencia de un n√ļmero importante de extranjeros contribuy√≥ tambi√©n a la renovaci√≥n ideol√≥gica del ambiente nacional.

La estabilidad pol√≠tica alcanzada por Chile durante este per√≠odo permiti√≥ el desarrollo y diversificaci√≥n de la econom√≠a nacional, yendo m√°s all√° de la tradicional producci√≥n agr√≠cola. As√≠, entonces, a partir de esta √©poca se incorporaron con fuerza al sistema productivo la miner√≠a y el comercio y se permiti√≥ tambi√©n el ingreso al pa√≠s de capitales extranjeros. Hacia mediados del siglo XIX, Chile viv√≠a un proceso de activa integraci√≥n a la econom√≠a mundial a trav√©s de sus exportaciones. El crecimiento de la econom√≠a chilena necesitaba explotar nuevos recursos, lo que llev√≥ a mirar m√°s all√° de las zonas tradicionales: algunos miraron hacia el Sur, otros hac√≠a el Norte Grande. Fue precisamente la riqueza natural contenida en el desierto, concretamente el salitre natural, demandado fuertemente como fertilizante, la que estuvo en la base del conflicto militar de Chile, Per√ļ y Bolivia conocido como la Guerra del Pac√≠fico y que marcar√° la econom√≠a de Chile a fines del siglo XIX.

La Economía.

A partir de la década de 1830 la vida económica entró en un progresivo mejoramiento gracias a la obra realizada por el Ministro de Hacienda Manuel Rengifo y la acción decidida de Portales. Ambos hombres eran estanqueros y por tanto muy ligados al mundo de los negocios. La economía chilena en 1830 se encontraba muy deprimida, mal administrada y regulada por una legislación confusa y contradictoria. Con el objeto de visualizar con mayor claridad los problemas, el ministro se abocó a realizar un estudio de los males que aquejaban al país, los cuales fueron expuestos en la Memoria de 1834 presentada al Congreso. Rengifo concibió la solución a los problemas económicos en tres sentidos fundamentales:

• El ajuste de la econom√≠a a las nuevas condiciones creadas por la Independencia.
• La reforma del sistema tributario.
• La reorganizaci√≥n de los servicios del ministerio.

El Ministro de Hacienda, con la cooperaci√≥n del ministro Portales, redujo la planta del Ej√©rcito y con ello el gasto p√ļblico, suprimi√≥ los cargos prescindibles en la administraci√≥n p√ļblica (incluso el de Vicepresidente para el que hab√≠a sido elegido Portales), someti√≥ las reparticiones p√ļblicas a un r√©gimen com√ļn e hizo publicar los balances de la Tesorer√≠a. Estas medidas ten√≠an por objeto reformar la administraci√≥n. Sin embargo tambi√©n era necesario generar bases s√≥lidas de desarrollo econ√≥mico en el pa√≠s. Con este objetivo, se concedieron privilegios exclusivos para la explotaci√≥n de minerales a quienes poseyesen nuevos procedimientos t√©cnicos que hiciesen m√°s productivas las faenas. En relaci√≥n con la agricultura, estableci√≥ el catastro, tipo de impuesto a la renta calculada sobre el valor de los predios y sus beneficios. En cuanto al comercio externo, una de las primeras medidas fue el establecimiento en Valpara√≠so de los Almacenes Francos. Se suprimi√≥ el pago de derechos de tr√°nsito y se permiti√≥ el dep√≥sito de mercader√≠as en el recinto portuario hasta por tres a√Īos a cambio de un derecho decreciente sobre el precio de los productos. Lo anterior contribuy√≥ a que Valpara√≠so r√°pidamente se convirtiera en el puerto m√°s importante de la costa americana. Se modific√≥ el r√©gimen aduanero, dict√°ndose la nueva Ley de Aduanas, la que estableci√≥ derechos de internaci√≥n para algunas mercader√≠as, eximiendo de impuestos a las consideradas importantes para el progreso de las artes, ciencias e industria del pa√≠s. En cuanto al gasto p√ļblico, a partir de 1831 se reinici√≥ el pago de la deuda interna, cuyo pago se logr√≥ gracias a la exitosa aplicaci√≥n de una rigurosa econom√≠a y racionalizaci√≥n del gasto p√ļblico, reducci√≥n de la burocracia y vigilancia del funcionamiento en las oficinas fiscales. Con el objeto de crear una marina mercante se tomaron varias medidas proteccionistas como fue la Ley de Cabotaje de 1835, que reservaba el comercio entre los puertos chilenos a barcos de bandera chilena. Con esto se esperaba aumentar el tonelaje de naves bajo el pabell√≥n nacional. Junto con ello se concedi√≥ por diez a√Īos a Guillermo Wheelwrigth el monopolio de la navegaci√≥n a vapor entre Valpara√≠so y Callao.

El auge minero.

Gran parte de la prosperidad econ√≥mica de la √©poca se explica por el apogeo de la miner√≠a de la plata, del cobre y del carb√≥n de piedra. La actividad minera en Chile se caracteriz√≥ por la relativa autonom√≠a de su evoluci√≥n. Su auge y progreso se debieron principalmente a la iniciativa privada y el Estado se limit√≥ a legislar para su fiscalizaci√≥n. Adem√°s su lejan√≠a de los centros de actividad pol√≠tica como militar, la mantuvo preservada de la ruina y la destrucci√≥n. En el sector minero, destaca la presencia de extranjeros, que tuvo consecuencias estimulantes para la actividad, pues los vincul√≥ con firmas del exterior, facilit√≥ las transacciones, existencia de una organizaci√≥n eficiente y un mejoramiento t√©cnico de las faenas. La actividad principal se llev√≥ a cabo en las regiones de Copiap√≥ y Coquimbo, donde la extracci√≥n se orient√≥ principalmente a los minerales de plata y cobre y en menor grado, oro. El auge minero comenz√≥ con el descubrimiento, por Juan Godoy en 1832, del rico mineral de plata de Cha√Īarcillo, ubicado cerca de Copiap√≥.

Su apogeo se produjo entre los a√Īos 1848-1856, llegando a producir el 74% de toda la plata extra√≠da del pa√≠s, seguido luego por el mineral de Tres Puntas. Los pioneros en la miner√≠a de la plata fueron los Gallo, Goyenechea, Cousi√Īo, Ossa, Edwards y Subercaseaux.

Notable importancia en la miner√≠a del cobre, tuvo el empresario chileno Jos√© Tomas Urmeneta, quien, luego de veinte a√Īos de b√ļsqueda, descubri√≥ en 1852, el yacimiento de Tamaya, en las proximidades de Coquimbo. Como hombre emprendedor, trajo t√©cnicos de Europa e instal√≥ dos fundiciones: una en Guayac√°n y otra en Tongoy. Otra fuente de riquezas fue la miner√≠a del carb√≥n, cuya explotaci√≥n se hizo necesaria causa de la extinci√≥n de los bosques naturales en las zonas mineras del norte chico.

El inter√©s por esta actividad comenz√≥ con los estudios mandados a hacer por Prieto en 1839 y por el incentivo que significaron la navegaci√≥n a vapor y los ferrocarriles, inici√°ndose su explotaci√≥n en la zona de Concepci√≥n. A partir de 1840, Guillermo Wheelwright comenz√≥ a explotar carb√≥n en Lirqu√©n, luego fue Lota, la cual adquiri√≥ su m√°ximo esplendor al formarse la sociedad Cousi√Īo e Hijo.

La agricultura. 

Este importante sector se vio beneficiado por las innovaciones que se introdujeron en el agro. En 1838, se fund√≥ la “Sociedad Chilena de Agricultura”, la que dio importante apoyo al estudio cient√≠fico de las labores del campo a trav√©s del bolet√≠n “El Agricultor”, destinado a divulgar las t√©cnicas agrarias y nuevos cultivos, y en 1939 se cre√≥ “La Quinta Normal”, centro de experimentaci√≥n agr√≠cola en Chile. En 1856, la antigua Sociedad tom√≥ el nombre de “Sociedad Nacional de Agricultura” (S.N.A), la que trajo a Chile las innovaciones agr√≠colas que se extend√≠an en Europa y EE.UU. a trav√©s de nuevas revistas y la organizaci√≥n de una exposici√≥n. Llegaron al pa√≠s nuevos cultivos como el arroz y la remolacha azucarera. Destaca tambi√©n la obra de Silvestre Ochagav√≠a que trajo cepas de Cabernet y Pinot, primer paso en la industria vitivin√≠cola del pa√≠s. Otro de los elementos que favorecieron el despertar econ√≥mico de estos a√Īos fue el alto precio que alcanzaron el trigo y la harina chilenos, en los mercados de California y Australia. El descubrimiento de oro en California en la d√©cada del 40 (fiebre del oro o gold rush), gener√≥ un aumento considerable de poblaci√≥n en esa zona. Chile era el √ļnico pa√≠s triguero de importancia en la costa occidental de Am√©rica y su situaci√≥n privilegiada lo llev√≥ a convertirse en el abastecedor de los mercados californianos, alcanz√°ndose precios elevad√≠simos. Producto del t√©rmino de la fiebre de oro en California, a partir de 1853, esta prosperidad decay√≥ parcialmente. Sin embargo, el descubrimiento de oro en Australia, en 1851, nos abri√≥ un nuevo mercado triguero.

Desarrollo financiero:

La actividad econ√≥mica chilena requer√≠a de m√ļltiples est√≠mulos para mantener el ritmo de crecimiento que estaba adquiriendo. No s√≥lo las inversiones directas, estatales y particulares, permit√≠an explotar los minerales y campos; tambi√©n fue necesario desarrollar un sistema crediticio y bancario que pudiera adelantar o prestar dinero a quienes lo requer√≠an. As√≠, a mediados del siglo XIX comenzaron a aparecer los primeros bancos en los principales centros econ√≥micos del pa√≠s; estos emit√≠an papel moneda o billetes que remplazaban el oro y la plata, hasta ese entonces los √ļnicos medios de pago aceptados en las transacciones. Para regular el funcionamiento de las instituciones bancarias, en 1860 el gobierno dict√≥ la Ley de Bancos. Junto a los bancos particulares, el Estado tambi√©n contribuy√≥ a la expansi√≥n del cr√©dito, creando la Caja de Cr√©dito Hipotecario y la Caja Nacional de Ahorros, cuyo objetivo fue facilitar dinero a los agricultores y estimular el ahorro respectivamente.

Sociedad y cultura:

En la d√©cada del 30 y el 40 se diversifican las influencias culturales con la llegada de numerosos extranjeros que se radicaron en nuestro pa√≠s. Uno de los m√°s destacados fue el venezolano Andr√©s Bello (chileno por gracia u honor), que se convertir√≠a en el centro indiscutible del mundo intelectual chileno por m√°s de 35 a√Īos. Lleg√≥ en 1829 pasando casi inmediatamente a ocupar cargos de relevancia en la vida pol√≠tica y cultural del pa√≠s. Fue maestro de toda una generaci√≥n de intelectuales de todas las tendencias, desde Barros Arana hasta Francisco Bilbao. En lo pol√≠tico, era un liberal moderado y pragm√°tico. Sin embargo debido a su amor por el orden, se convirti√≥ en un colaborador del gobierno peluc√≥n, convencido de que representaba el mejor r√©gimen pol√≠tico para Chile. Tambi√©n llegaron numerosos latinoamericanos, en su mayor√≠a exiliados argentinos, que hu√≠an de sus respectivas dictaduras o anarqu√≠as: entre ellos Domingo Faustino Sarmiento (educador) y Bartolom√© Mitre, de ideas liberales y que colaboraron con el gobierno peluc√≥n. Luego, franceses como Claudio Gay (naturalista), Lorenzo Sazi√© (m√©dico), Raimond Monvoisin (pintor), Amadeo Pisis (ge√≥logo); polacos, alemanes y espa√Īoles, como Ignacio Domeyko (cient√≠fico), Rudolfo Philippi (bot√°nico) y Antonio Gorbea (matem√°tico), tambi√©n realizaron importantes contribuciones al ambiente cultural de la √©poca. En este contexto, las manifestaciones del nuevo esp√≠ritu no tardaron en aparecer. En el a√Īo 1842 se cre√≥ la Sociedad Literaria, en la cual se concentr√≥ lo m√°s selecto de la juventud liberal de la √©poca: Francisco Bilbao, Jos√© Victorino Lastarria, Eusebio Lillo, An√≠bal Pinto.

Varios de ellos ser√≠an despu√©s connotados representantes de la cultura y pol√≠tica nacional. Paralelamente, llegaba a Chile la literatura francesa e inglesa. Fue fuerte la influencia que tuvo la Historia de los Girondinos, de Alphonse Lamartine, cuyo impacto sociocultural en la juventud de la √©poca, unido al estallido de la revoluci√≥n liberal de 1848 en Francia, y a sus ideales de liberalismo pol√≠tico, nacionalismo, igualitarismo, racionalismo, rep√ļblica, libertad de prensa y laicismo, provoc√≥ en los liberales un verdadero culto por esta obra. Todos los intelectuales, j√≥venes inflamados por su lectura, adoptaron los nombres de sus personajes. De este grupo saldr√≠an, durante la segunda mitad del siglo XIX, dos presidentes de la rep√ļblica: Federico Err√°zuriz Za√Īartu y Domingo Santa Mar√≠a; 15 o m√°s senadores o ministros de Estado; dos candidatos derrotados a la presidencia de la Rep√ļblica: Vicente Reyes y Benjam√≠n Vicu√Īa Mackenna; el mejor novelista del siglo XIX, Alberto Blest Gana y el m√°s importante ide√≥logo liberal del per√≠odo: Jos√© Victorino Lastarria. En ese efervescente contexto, los j√≥venes liberales, unidos a grupos de artesanos urbanos, dieron origen a lo que se conocer√≠a como la Sociedad de la Igualdad fundada por Santiago Arcos y Francisco Bilbao. Su objetivo era hacer vivos en Chile los ideales de las revoluciones liberales europeas. Ellos se convirtieron en los protagonistas del denominado “48” chileno, en que intentar√≠an derrocar al gobierno, absurda imitaci√≥n criolla de los movimientos antiabsolutistas europeos conocidos como “primavera de los pueblos”

Realizaciones en materia educacional:

Desde el punto de vista de realizaciones culturales hay que destacar que durante el gobierno de Manuel Bulnes y su ministro de Instrucci√≥n Manuel Montt, se establecieron numerosas instituciones que hasta hoy siguen prestando grandes servicios a la cultura y al desarrollo del pa√≠s, entre ellas: la Universidad de Chile fundada por iniciativa del ministro Montt e inaugurada el 17 de septiembre de 1843. Contaba primitivamente de cinco facultades: de filosof√≠a y humanidades, leyes, ciencias, f√≠sica y matem√°ticas, medicina y teolog√≠a. Su primer rector fue Andr√©s Bello. La Escuela Normal de Preceptores, que respondi√≥ al deseo de formar maestros id√≥neos con el objeto de fomentar la instrucci√≥n primaria, dirigida por el argentino Sarmiento. La Escuela de Bellas Artes cuyo primer director fue Alejandro Cicarelli. La Escuela de Arquitectura: dirigida por el arquitecto franc√©s Francisco Brunet de Baines, quien construy√≥ adem√°s el Teatro Municipal y dej√≥ importantes disc√≠pulos como Ferm√≠n Vivaceta. La Escuela de Artes y Oficios (hoy Universidad de Santiago de Chile) dirigida por el franc√©s Julio Jariez; Conservatorio Nacional de M√ļsica, fundado por Isidora Zegers.

La Sociedad Literaria (1842):

La generaci√≥n literaria de 1842 representa el primer movimiento intelectual de inspiraci√≥n nacional. El primer presidente de esta Sociedad fue Jos√© Victorino Lastarria y su secretario, Francisco Bilbao. Sus miembros se reun√≠an peri√≥dicamente para leer y comentar obras de historiadores europeos, poes√≠as, obras de teatro y art√≠culos de sus socios. M√°s tarde Tocornal, Garc√≠a Reyes y Sanfuentes, fundaron “El Seminario de Santiago” que aspiraba a ser un √≥rgano de expresi√≥n de los intelectuales chilenos. Era por tanto extremadamente nacionalista, lo que hizo chocar con los argentinos. No obstante las dificultades, la Sociedad fue un paso importante en el desarrollo intelectual de Chile. Los principales representantes de la primera generaci√≥n literaria fueron Jos√© Victorino Lastarria, Jos√© Joaqu√≠n Vallejos (Jotabeche), Salvador Sanfuentes y Eusebio Lillo

EL T√ČRMINO DEL PER√ćODO CONSERVADOR

La revoluci√≥n de 1851, antecedentes:  

Cuando el Pdte. Bulnes iniciaba su segundo período presidencial (1846) nombró ministro del Interior a Manuel Camilo Vial, uno de los líderes del naciente liberalismo, el que muy pronto fue acusado de burócrata, practicó el nepotismo y no disimuló sus intenciones presidenciales. La acción de Vial condujo al presidente Bulnes a solicitar su renuncia y nombrar nuevamente a Manuel Montt. La reacción opositora no se dejó esperar. Mientras algunos organizaron el Partido Liberal, los más radicales fundaron la Sociedad de la Igualdad inspirada en las ideas de la revolución europea de 1848. Montt, nuevamente demostró que estaba dispuesto a usar todos los medios legales para la mantención de la autoridad presidencial, pero su persona provocaba una fuerte oposición, lo que llevó a su renuncia, nombrándose a Antonio Varas en su reemplazo. Bulnes a comienzos de 1851, comunicó su intención de apoyar la candidatura de Manuel Montt, por sobre la del Intendente de Concepción, General José María de la Cruz, su primo, a quien lo unían los lazos de la sangre, de la milicia y del nacimiento. Este hecho provocó que las fuerzas liberales se levantaran contra su candidatura y la rebelión cundió por todo Chile, siendo los focos más importantes La Serena, Valparaíso y Concepción; todas fueron reprimidas duramente, pero la revolución ya estaba en marcha.

La oposici√≥n lo consideraba autoritario. Por otra parte los partidarios de gobierno no coincid√≠an en muchas de sus ideas, y ve√≠an en √©l a un advenedizo provinciano al que no estaban dispuestos a obedecer. Una serie de sublevaciones se sucedieron. A√ļn as√≠, Montt result√≥ elegido, inmediatamente grupos descontentos de inspiraci√≥n pelucona, unidos a otros pipiolos y a conspiradores inveterados de las provincias de Concepci√≥n y Coquimbo desconocieron la elecci√≥n y se declararon en rebeld√≠a contra el gobierno. Manuel Bulnes, entreg√≥ la Presidencia a su sucesor y asumi√≥ el mando de las tropas leales al gobierno, derrotando a su primo Jos√© Mar√≠a de la Cruz en la batalla de Loncomilla e imponi√©ndole el Tratado de Purapel.

La Cuestión del Sacristán y la Revolución de 1859.

Uno de los hechos de mayor impacto de la pol√≠tica chilena de mediados del s.XIX fue la llamada Cuesti√≥n del Sacrist√°n” (1856), un simple conflicto disciplinario en la Iglesia de Santiago que deriv√≥ en un gran incidente sobre el Derecho de Patronato, que agrav√≥ las discrepancias entre los pelucones que hab√≠an dominado el escenario pol√≠tico desde la d√©cada de 1830. El grupo Monttvarista cre√≥ el Partido Nacional, que consideraba los Derechos de Patronato fundamentales para mantener el principio de soberan√≠a nacional. El grupo Conservador o Ultramontano por su parte, rechazaba abiertamente los derechos que el Estado ten√≠a sobre la Iglesia y era partidario de mantener el fuero eclesi√°stico (el derecho que ten√≠a el clero de ser juzgado por tribunales eclesi√°sticos y no civiles), la exclusividad del culto p√ļblico de la Religi√≥n cat√≥lica y la uni√≥n de la Iglesia con el Estado. Este grupo era apoyado por el clero. El Partido Conservador se ali√≥ con el Liberal y formaron la Fusi√≥n Liberal Conservadora. La pol√≠tica aplicada por Montt –estimada autoritaria por sus detractores liberales y conservadores-, la crisis del partido conservador a ra√≠z de la Cuesti√≥n del Sacrist√°n, y las sospechas de un apoyo del Presidente Montt a la candidatura presidencial de su ministro Antonio Varas, agitaron el ambiente pol√≠tico y pusieron en peligro el orden p√ļblico, ante lo cual el gobierno prohibi√≥ los m√≠tines pol√≠ticos, lo que agrav√≥ la situaci√≥n y la prohibici√≥n fue desafiada, ante lo cual el gobierno decret√≥ el Estado de sitio. En este ambiente estall√≥ a principios de 1859 una revoluci√≥n. √Čsta se propag√≥ r√°pidamente a Copiap√≥, la Serena, San Felipe, Talca, Concepci√≥n y otras ciudades. Todos los focos revolucionarios fueron prontamente sofocados, excepto el de Copiap√≥, donde el rico minero Pedro Le√≥n Gallo form√≥ un ej√©rcito con el que enfrent√≥ a las fuerzas del gobierno, siendo derrotado. Finalmente Varas renunci√≥ a su candidatura. Ante esa situaci√≥n, el Partido Nacional eligi√≥ a Jos√© Joaqu√≠n P√©rez como candidato, el que fue elegido por la unanimidad de electores.


Fuente: www.biografiadechile.cl


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